¿Será que existen los negocios cuyo stock sea inmensurable? Tal vez sí. El avance tecnológico y la adecuación a nuevas formas de comunicarnos ha trazado un puente entre las empresas y los consumidores. Un puente virtual, digital, por donde pasan no solo información, sino servicios y productos. Es el caso de miles de empresas que se vuelcan a la venta de cursos. Por ejemplo academia barberia, que aprovecha este acercamiento virtual a los consumidores para ofrecer cursos de peluquería y estética. Y así, tenemos miles, millones, cada vez más empresas que ofrecen cursos y capacitaciones en diferentes modalidades.
El crecimiento es exponencial. No hace falta leer estadísticas para darse cuenta del enorme aumento de cursos de todo tipo en el mundo. La pregunta y el motivo de este post es: ¿Porqué y para qué?
Si analizamos una empresa que ofrece educación online como solución, ¿cuál es su producto, servicio o servoducto? ¡Claro! La educación. Posee información organizada de manera tal que se traduce en aprendizaje para quién la recibe. Sí, educación. Ahora, si lo comparamos con un producto tangible, tiene muchísimas ventajas. La más obvia es que no requiere de guardado, más allá de algunos Gigabytes que requiera un servidor. Tampoco tiene problemas de stock, nunca se acaba. Al menos mientras esa información se mantenga actualizada y útil para los potenciales clientes.
Es un modelo de negocios cuyo capital representa un stock infinito. Podemos vender cada curso una y otra vez, en cualquier lugar del mundo, a cualquier hora. Es, sin dudas, un negocio perfecto.
El problema radica en que es tan perfecto que miles de empresas han migrado a este rubro, generando mucha competencia y tanta oferta que resulta muy difícil al consumidor escoger una plataforma o empresa de aprendizaje que resulte confiable, útil y seria. ¿Podría ser esto un problema a futuro para el e-learning? Yo creo que no, pero sí será un problema para las plataformas que empiezan y o que no cuentan con un respaldo serio que impregne de prestigio y seguridad a sus cursos o capacitaciones.
Hoy podemos aprender de todo en Internet, literalmente llenar nuestro cerebro de nuevos conocimientos. Pero es tan amplia la oferta, desde cursos gratuitos por Youtube hasta carreras universitarias carísimas. Tantas opciones obliga al consumidor a ponerse en modo astuto, desconfiado… ya que nadie quiere perder el tiempo aprendiendo algo equivocado o arriesgando dinero en opciones no seguras.
En este caso no importa si es gratis o pago, los cursos están allí, disponibles y detrás de ellos personas o empresas que los venden. Y cada vez más, porque como dijimos, es un rubro de relativa baja inversión y de stock infinito, esto implica un crecimiento ilimitado de ganancias que, difícilmente, pueda conseguirse con un negocio de productos tangibles.
Por otro lado, resulta interesante pensar que todos tenemos algo que compartir, que enseñar. ¿Alguna vez haz pensado en brindar cursos online de algo?